*Tolera Narro violencia en CU
*No se atreve a desalojar CCH

José Narro
Tan proclive a hablar de todo y a todas horas de temas ajenos a la máxima casa de estudios, con el afán de hacerse presente y en busca de algún cargo público, como insistentemente lo hiciera cuando su padrino político priísta le hizo creer que podría ser secretario de Educación o de Salud en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, hoy se concreta a condenar tibiamente el vandalismo de pseudoestudiantes que un día antes de la toma violenta de las instalaciones del CCH, hicieron lo mismo en las de ese plantel en Naucalpan.
Temeroso de que lo vayan a acusar de propiciar la violación de la autonomía de la máxima casa de estudios, como si ésta gozara de extraterritorialidad, Narro Robles y el abogado general, Luis Raúl González Pérez, pretextan “agotar todas las posibilidades de diálogo” con quienes están posesionados de la dirección general del CCH en CU, a sabiendas que eso es lo que menos les interesa, como ya lo demostraron la semana pasada cuando dejaron plantadas a las autoridades de la misma, encabezados por la titular, Lucía Laura Muñoz Corona, a quien sin importarle el cumplimiento del estado de derecho se ha pronunciado a favor de que “se retiren las acusaciones” contra los “estudiantes” de Naucalpan, si devuelven las instalaciones.
El CCH es una institución universitaria creada el 26 de enero de 1971 en el sexenio del presidente Luis Echeverría, cuando el rector de la UNAM era el maestro Pablo González Casanova, uno de los más destacados que han ocupado ese cargo, y empezó sus actividades docentes en abril de ese mismo año, con un muy importante programa de estudios y todo el apoyo del gobierno federal.

Everardo Moreno
Esa tibia actitud del actual rector –que tampoco se ha atrevido, como ninguno de sus antecesores, a desalojar los auditorios de algunas escuelas y facultades del campus que pseudoesudiantes han convertido en “hoteles”- genera un malestar que se extiende en la comunidad universitaria.
Habría que recordar que hace 13 años, cuando las instalaciones de la UNAM fueron tomadas violentamente, por una huelga que se prolongó varios meses, por mandato de un juez de Distrito, éstas fueron rescatadas por efectivos de la Policía Federal, en un operativo en el que se arrestó a 683 personas que las mantenían en su poder y sin que se registrara ningún hecho de violencia. Esa acción fue encabezada por el entonces subprocurador “A” de la PGR, Everardo Moreno Cruz y por el hoy almirante Wilfrido Robledo Madrid, quien coordinó la labor policía, sin incidente alguno. La rectoría estaba entonces en manos del doctor Juan Ramón de la Fuente y, coincidentemente, Narro Robles tenía un cargo de “coordinador universitario” que le creó aquel y que hoy ya no existe.
No obstante aquel antecedente, el actual rector no se ha atrevido a solicitar el auxilio de la fuerza pública para desalojar las sedes del CCH, ocupadas por grupos violentos de “estudiantes” armados y con el rostro cubierto, con los que según él y el abogado general de la UNAM, González Pérez, se busca “agotar todas las posibilidades de diálogo”.
Como si éste le interesara a los grupos porriles que hoy por hoy buscan desestabilizar a la máxima casa de estudios.
De esto y de aquello…
Algo parece no andar bien en los nuevos gobiernos, tanto en el federal priísta del presidente Enrique Peña Nieto, como en el perredista capitalino del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, que tantas esperanzas despertaron en su inicio… En el caso del primero, por la incompleta integración de los responsables de las distintas dependencias, en las que algunos cargos de primeros, segundos y terceros niveles siguen sin titulares formales y en el segundo, por decisiones que más que esclarecer, confunden a los capitalinos… Si bien los titulares de las secretarías de Despacho de la administración peñista están cubiertas desde el arranque del sexenio, hay subsecretarías, oficialías mayores y direcciones u organismos que aun no tienen titulares o quienes lo eran siguen en espera de sus relevos… Se arguye, a nivel federal, que hay funcionarios de alto nivel que no pueden ser removidos porque lo impide el servicio civil de carrera, lo que ha empezado a propiciar la creación de “estructuras alternas”, es decir, nombramientos de algunos que los sustituyan eventualmente, con un doble costo para el erario… Y en el caso del gobierno capitalino se crean cargos, ante la imposibilidad -o indecisión- de relevar a quienes los ocupaban desde la anterior administración, debido a presiones y riesgos de que se generen problemas que trastornen los servicios públicos en la ciudad de México… Mientras tanto, el tiempo pasa y de diciembre a finales de este mes habrán transcurrido tres meses, sin que mucho de lo que se ofreciera en campaña, se cumpla y todo va quedando en anuncios de reformas que no llegan al Congreso de la Unión o a la Asamblea Legislativa o en ceremonias y actos en los que las palabras siguen dejando al margen los hechos… Ni los priístas que más presumen de serlo esperan que en la elección por la única gubernatura que se disputará este año, como es la de Baja California, vaya a haber esa “unidad” a la que convoca Jorge Hank Rhon, quien finalmente desistió de registrar su precandidatura, luego de un par de llamas – ¿o fueron advertencias?- que recibió de la ciudad de México…

Graco Ramírez
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