Fortin Municipio que Florece!!!

Fortin  Municipio que Florece!!!

martes, 30 de agosto de 2011

Acertijos Por: Gilberto Haaz Diez


 

*De Disraelí: “Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga”. Camelot.


ESA ESCENA DOLOROSA

Dos fotos retratan el momento penoso. Doloroso.
La primera fue una toma de la televisión, al momento que el presidente Calderón condenó la ‘violencia estúpida, irracional, brutal’. De negro riguroso, de luto, rostro adolorido, desencajado, estampa de hombre que carga un país a cuestas, con muertos y balazos, el presidente se retira a un salón contiguo de Los Pinos, después de hablar a una Nación sorprendida y enlutada. Un paso atrás de él, siempre fiel a su lado, su esposa, Margarita Zavala de Calderón, extiende el brazo y en la espalda le hace una caricia, en esa caricia esa mujer le decía al presidente que no estaba solo, que en esa lucha tremenda contra la maluria, no solo lo apoya su familia que le quiere, le apoya un país que pide a gritos terminar esta pesadilla que vivimos. Mujer excepcional, la mejor presidenta del DIF nacional, me dijo apenas alguien que sabe de esas cosas de ayudas a los que menos tienen. La escena impactó. Como esa misma foto cuando el presidente Calderón, con la vista clavada al piso, se encuentra a las afueras de ese Casino Royale donde la muerte se convirtió en quinto jinete del Apocalipsis. Solo cuando murió su amigo, Juan Camilo Mouriño, se le había visto así, tan adolorido. Tan cabizbajo. Tan apesadumbrado. La carga de la presidencia tiene un precio, a veces de dolor.

EL TEATRO LLAVE

El Teatro Llave es un teatro del porfirismo. Bello, como el Juárez de Guanajuato.
O como el Degollado de Guadalajara. Ninguno a la altura del Bellas Artes de la capital. Uno fuera de serie. De élite. Hecho por el arquitecto italiano, Adamo Boari, un profesional como el arquitecto Chin de Veracruz, pero sin ser mandarín, mezclando los estilos Art Noveau y el Art Decó (no confundir con el Art Nacó).
El Llave, cuyo nombre se da al prócer Ignacio de la Llave, que aportó nombre y apellido al Estado de Veracruz. Este teatro fue casi derruido por el temblor del 73 en Orizaba.
Cerró sus puertas y luego se convirtió en escenario de luchas libres entre rudos y técnicos. Parecía cajón tepiteño de inmueble olvidado.
A mí me tocó vivir una historia de su reconstrucción. En la época de Enrique García Vera, alcalde de la ciudad (1985-1988), el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios (aún no era hombre leyenda), con lazos familiares en esta tierra orizabeña, llegó y entre las peticiones que se le hicieron estaba eso, la reconstrucción del teatro.
García Vera me pidió ser pedidor sin sueldo. Quien esto escribe presidía la Cámara de Comercio de Orizaba, y allí me tenéis entre ese séquito de poderosos políticos pidiéndole la lana al hombre que era un mucho mas informado que Ampudia.
La conciencia del país, le llamaban y le temían.
Gutiérrez Barrios -que era gente amable y llegaba a caer bien, dicen que con la derecha saludaba con afecto, pero cuidado y utilizaba la otra mano-, me preguntó cuánto dinero hacía falta. ¡Bingo! La pregunta de los 64 mil. Yo no tenía ni un carajo de idea y le solté un número. Sonrió, me dijo que eso no era nada, que no alcanzaba ni para las alfombras ni el telón, y soltó que harían falta unos, no recuerdo cuántos millones de aquellos pesos, entonces le dije: vengan, como ahora le dice Duarte a la Georgina Kessel de Banobras, la mujer dirigente de ese poderoso banco, que lo tiene entre sus gobernadores consentidos.

SU RECONSTRUCCION

El Teatro se reconstruyó en la administración de Enrique. Ahora le hablo por fon en busca de datos, para rememorarlo. Se mencionó aquellos días que un empresario, el arquitecto Larrea, los días posteriores al temblor obsequió un millón de pesos para damnificados que alguien los esfumó. Como mago. Como Mandrake. De la chistera desaparecieron. Ya ven ustedes cómo eran aquellos de gandallas y tentones.
Pero García Vera le echó las ganas y el teatro Llave recobró su magnitud y prestancia.
Gutiérrez Barrios al final no puso nada, ya saben ustedes cómo eran aquellos, prometían y na. Pero sirvió porque los engorrosos trámites del engorroso INAH, y amigos que les acompañaban, dejaban pasar todo por el aval del gobernador.
El teatro dejó de ser teatro de función de carpa y pulgoso.
Llegaron sinfónicas y obras de teatro.
En agradecimiento, Enrique le puso una placa en el frontispicio (¿Qué demonios será frontispicio?) y al Auditorio, recién hecho, le legó el nombre de Fernando Gutiérrez Barrios. Poco después llegaron los panistas y, como en la Revolución, le cambiaron el nombre por Independencia. Más tarde llegaron otros panistas en desacuerdo con los primeros y ahora se llama Humberto Gutiérrez Zamora, un exalcalde amante del deporte, el famoso ‘pata de leche’.
Un tira-tira excepcional de cambio de nombres.
Toco el tema porque la Administración del Emir Hugo Chahín, va a meterle una lana en moneda árabe al mismo Teatro Llave. Lo que Gadafi se birló en bancos suizos, el Banco Mundial mandará algo al Emir orizabeño. Lo quieren dejar Totalmente Palacio. De las Mil y Una Noches. Como la Alhambra de Granada, tierra soñada por mí. Son seis millones de dírham y el Conaculta le entró con dos dírham. (El dírham (en árabe: درهم) era una antigua moneda plata utilizada en varios puntos del mundo islámico que valía la décima parte del dinar de oro. El nombre dírham procede del griego dracma (δραχμή). Las monedas actualmente en circulación con este nombre son el dírham de los Emiratos Árabes Unidos y el dírham marroquí. Y ahora los dírham de Orizaba).
Comentarios: haazgilberto@hotmail.com

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